Osos negros usurpadores en la Florida ¿Quién invade a quién?

Miami, 18 de diciembre de 2013. La semana pasada, Susan Chalfante paseaba tranquilamente con sus dos perritos por la acera de la calle enfrente a su casa, en un remoto pueblo de Florida, cuando escuchó un gruñido en la nuca.

Al virarse, dio de caras con los ojos de un enorme oso negro con cara de pocos amigos. No tuvo tiempo de escapar, de inmediato el oso le propinó un zarpazo con sus largas uñas y la hirió en un brazo.

Días antes, Inga Bateman fue perseguida durante algunas cuadras por un oso negro que se le atravesó en el camino, también cuando paseaba a sus perros. Fue la segunda vez en una semana. La primera, otro oso ingresó a su jardín y no la dejó salir de casa. “Nos sentíamos como rehenes. El oso comenzó a rondar la casa y no podíamos hacer nada, iba de puerta en puerta“, contó la mujer, que vive en el condado Seminole, al centro de Florida. Finalmente, su hijo logró escapar del encierro, asustó al animal con las luces del coche y éste salió corriendo.

Estos dos incidentes son apenas un par de ejemplos de una preocupación que está creciendo entre los pobladores del centro de Florida, que viven cerca del Parque Nacional de Wekia Springs, el hábitat natural del enorme oso negro floridano, una de las especies autóctonas que hasta unos meses se mantenían dentro de la reserva forestal y raramente se enfrentaban a los humanos.

Pero las cosas han cambiado. Tradicionalmente, los guardias forestales se quejaban de que los pobladores invadían el espacio de los osos pero no había incidentes. Ahora es al revés, los osos están penetrando y usurpando los espacios habitados y causando estragos.

“Todo esto tiene que ver con el hecho de que los osos miran a las personas como fuente de alimentos. No para comerlos, sino porquesaben que con ellos pueden conseguir comida fácilmente“, explica Nick Wiley, el director ejecutivo de la Comisión de Conservación de la Pesca y Vida Silvestre en Florida, los conocidos guardabosques estadounidenses que se hicieron mundialmente populares con los dibujos animados del oso Yogi.

Pero estos osos de Florida no son tan simpáticos como Yogi, no se limitan a robar la comida de los cestos de basura, los picnic en el parque o sencillamente merodeando en las áreas urbanas sin miedo aparente de los humanos, sino que han comenzado a atacar.Aunque los basureros de las casas son sus lugares favoritos para buscar comida, se vuelven agresivos si no encuentran nada o no se sienten satisfechos. El asunto es tan serio, que las autoridades están valorando cambiar de táctica.

“Hasta ahora hemos tenido una política agresiva de contención hacia ellos (los osos que invaden las zonas rurales urbanizadas), pero estamos dispuestos a escuchar nuevas propuestas”, dijo Wiley. La que está sobre la mesa, para los defensores de los animales, es terrible. Proponen cazarlos sí se habitúan a la sangre humana.

No creo que vayamos a tener dudas en abatir un animal si éste le pierde el miedo a los humanos. Si el oso no evita (las áreas urbanizadas) vamos a tomar cartas en el asunto. No me gusta hacerlo pero la vida humana es lo primero. La gente está primero”, agregó el guardabosques.

Lo mismo piensa el senador estatal republicano, David Simmons, que representa a los residentes del área y cree que las autoridades forestales deben revisar sus procedimientos. “No estamos viendo el caso en que los humanos invaden el hábitat de los osos sino que éstos están usurpando los espacios urbanos”, comentó Simmons, quien ha presentado una propuesta para autorizar a las autoridades forestales a comenzar a cazar los osos ‘usurpadores’.

Por tradición, los osos que viven en el centro de Florida han mantenido una relación equidistante hacia los pobladores. Ambos han vivido habituados unos a otros pero, según defensores a los animales, el aumento de las áreas urbanizadas los ha ido arrinconando paulatinamente, el circulo alimenticio parece estarse rompiendo y los osos están emergiendo hambrientos de la floresta.

Pobladores como Barbara Savino, habituada por décadas a convivir con los osos de Florida, que tienen el nombre científico de ‘ursus americanus floridanus’, y que los considera unos “simpáticos animalitos”, pese a que pueden pesar entre 140 y 230 kilos y alcanzar un alto entre 1,20 y 1,80 metros, están cambiando de opinión ante la nueva realidad.

“No sé cual será la solución. Pero tengo miedo de lo que sucede allá fuera. No me gusta vivir así”, dijo Savino quien desde el año 2009 ha llamado unas seis veces a la ‘línea caliente’, que las autoridades han creado para denunciar las invasiones de los osos.

En noviembre, antes de ir a dormir, contó Savino al diario ‘Orlando Sentinel’, se paró en el portal de su casa a tomar aire con su perrita ‘Tzu’, una pequeña maltesa-Shih, y lo que vio la dejó boquiabierta. Había cuatro osos en el patio, una hembra y sus tres cachorritos.

Cuando intentó asustarlos haciendo sonar un pequeño trombón que las autoridades aconsejan usar en estos casos para asustar a los animales, uno de los cachorros se encaramó en un árbol pero los demás permanecieron impávidos y serenos como si no hubiera pasado nada, hurgando en el cesto de la basura.

A la media hora, el cachorrito bajó y, sin hacer caso de la presencia de la mujer y su perrita, la ‘familia’ regresó placidamente a la floresta. Pero para Savino, la relación con los ‘simpáticos animalitos’ ya no es la misma.

“Me da mucha pena pensar así. Pero ahora quiero que se vayan. Que (las autoridades) cojan a los osos y hagan con ellos lo que quieran”, suspiró.

RUI FERREIRA

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