Un plan de negocios no puede consistir en rellenar tablas de excel

Revival

Miami, 25 de octubre de 2013. Un requisito fundamental para que un asesor empresarial sea bueno en su trabajo es, paradójicamente, que no lo haya sido durante demasiado tiempo.

O por lo menos esa es la condición que pone el fundador y CEO del grupo Integral Management Consultancy (IMC), Nelson Peña, a los suyos: “nuestros consultores han sido ejecutivos, gerentes, directivos… Han pasado por todas las fases, y precisamente por eso saben cómo lidiar con todas las situaciones. En asesoramiento, saberse la teoría no suele servir de mucho”.

Por ello, la compañía suiza, aunque operando en 47 países, se aleja del modus operandi de las cuatro grandes -KPMG, Deloitte, Ernst and Young y PricewaterhouseCooper- y del resto de grandes consultoras mundiales. No sólo piden varios años de experiencia, también otra manera de trabajar: “no sirve de nada actuar como observador externo, recopilar datos y juntarlos en una tabla de excel que llaman business plan, porque eso no cambiará la situación. Para potenciar una empresa hay que involucrarse, ser uno más. Sólo así se pueden percibir errores fundamentales”.

Expansión internacional

Y, para seguir distanciándose de las grandes consultoras, IMC trabaja mucho con pequeñas y medianas empresas. La gran mayoría recurre a ellos para salir fuera, externalizarse: “creen que, como no venden dentro, saliendo a otros países crecerán más rápido. Y el mayor error que se puede cometer es internacionalizarse demasiado rápido, sin conocer el mercado”, apunta Peña, a lo que añade que un ejemplo claro de ello es Brasil: “se habla mucho del país como potencia pero, de cada diez empresas que van, nueve no salen adelante, porque es un mercado muy específico, con una cultura concreta y otra manera de hacer las cosas”.

Aun así, y fruto de esa urgencia por salir fuera, la externacionalización se ha convertido en el servicio más demandado, y no sólo por las pymes. “Mientras que las consultoras que lo ofrecen han crecido en torno a un 15% el último año, las demás han bajado casi un 6%”, sentencia Peña. Y Pablo Jarabo, consejero delegado de la compañía para España y Portugal está de acuerdo: “todas las pymes españolas que vienen a vernos quieren irse al extranjero, porque aquí no hay dinero. Pero cuando les preguntas que adónde se quieren ir, te contestan que adonde sea, a Asia, que crece mucho. No saben cómo funcionan los mercados, ni las variantes que pueden cambiar de un país a otro”.

Esperanza de vida corta

A la necesidad de salir fuera por falta de liquidez en el interior del país se une otro factor que empuja a los emprendedores a recurrir cada vez más al asesoramiento de los expertos: la esperanza de vida de las empresas en nuestro país augura que, en casi el 90% de los casos, la empresa creada no llegará a los cuatro o cinco años de vida.

“Aunque nosotros podemos aconsejarles y trabajar con ellos, al igual que no hay una fórmula exacta que garantice el éxito de implantar un negocio en un país extranjero, no la hay para asegurar la supervivencia de una empresa. A nivel mundial, no sólo en España, el 80% de las empresas no sobreviven a los cuatro años de vida y, del 20% restante, otro 80 o 90% no llega a los diez años”, explica el fundador de IMC, que vuelve a insistir: “pasa hasta en países como Alemania y Reino Unido, España no es una excepción”.

Por: El economista

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