Las “divas” de hoy son más parecidas a un trozo de carbón, sumamente común

Miley-Cyrus-Tongue

Miami, 16 de octubre de 2013. En el tercer acto de la ópera “Aída” hay un aria, “O Patria Mia”, que comienza así: “Oh mi país, nunca te veré de nuevo”.

El 3 de enero de 1985, después de que Leontyne Price cantara esas palabras, el público del Metropolitan Opera House la detuvo con una ovación de cuatro minutos. Price se presentó por primera vez en el Met 24 años antes y esta noche sería su última actuación en un escenario de ópera.

Después de la función, le llovieron flores y confeti mientras el público aplaudió durante 25 minutos su actuación y su carrera. Ella solo se paró en el escenario, hermosa, graciosa, murmurando la palabra “gracias” a sus admiradores, quienes claramente no querían verla partir.

Así, señoras y señores, es como debe verse una diva.

No estoy seguro de cuándo fue que el significado de la palabra pasó de ser una persona con el talento y la trayectoria de vida de Price al elenco de “Las verdaderas esposas desesperadas de… (escribir aquí el nombre de la ciudad)”, pero estoy seguro de que su erosión epitomiza todo lo que está mal de la cultura pop de hoy en día: nominaciones al Oscar entregadas a actores por cantar una melodía, concursos de canto con jueces que no saben cantar, celebridades que son famosas por ser famosas.

Kanye West es un “genio creativo”, pero el hecho de que él necesite decirlo en repetidas ocasiones, lo hace una antidiva. Las verdaderas divas no necesitan autopromocionarse. Para eso están sus leales súbditos.

Price no solicitó una ovación de 25 minutos. Su momento lo exigía.

“Estoy tratando de mostrar mi buen gusto”, dijo Price sobre su despedida. “Prefiero irme de pie, como una visita refinada en una fiesta”.

Espero el día en que las personas a las que llamamos divas hoy utilicen frases como “buen gusto” o “refinado” y que incluso demuestren esas cualidades.

Siempre han existido el chicle, las insignificancias y las obscenidades, pero podíamos reconocer el valor que tenían. Si ser una niña mala sin talento es lo que paga las cuentas, bien… pero nunca solíamos referirnos a estos desastres de personas como “divas”.

Si parece que estoy exagerando, consideremos que hay un reality de televisión llamado “R&B Divas” con un elenco lleno de estrellas efímeras. Es como si poner los ojos en blanco fuera la única cualidad para ser considerado una piedra preciosa.

La realidad es que las “divas” de hoy son más parecidas a un trozo de carbón, sumamente común, que se extingue rápidamente y que deja un sucio residuo en todo lo que toca.

La razón por la que la noción de “diva” está reservada para la cantante principal de una compañía de ópera, como Price o Jessye Norman(quien canta en alemán, francés e italiano y sirvió como inspiración para la película de 1982, “Diva”) es porque el nivel de talento que estas mujeres poseen se consideraba raro y por lo tanto hacía que sus personalidades demandantes fueran tolerables. Sus grabaciones , atesoradas; su presencia, cautivante; sus actuaciones, trascendentes.

Pensemos en Streisand, Houston y Streep.

Hoy, usamos tan frecuentemente la palabra que ya nadie sabe los que significa.

Por ejemplo, después de la entrega de los Grammys este año, Buzzfeedlistó los 16 mejores momentos de las divas e incluyó a Taylor Swift (quien tiene problemas para alcanzar los tonos), dos veces.

Un titular de ABCNews de hecho dice: “Parto de la Diva Kim Kardashian”.

En una ocasión, Entertainment Weekly llamó a Rihanna “Diva del año”.

La existencia misma de tal honor debería causar náuseas, ya que no hay suficientes divas verdaderas para ostentar ese título anual.

Poco a poco, hemos reemplazado el arte que debe cocinarse a fuego lento con el arte cocinado en microondas (y del cual nos podemos olvidar). Por esto, nuestros cines están llenos de segundas versiones y secuelas, los autores más vendidos cometen plagio y eructar se considera ingenioso.

“VH1 Divas” es un programa musical creado para recaudar fondos y apoyar a la Fundación Save the Music. Este proyecto sin fines de lucro fue diseñado para ayudar a recuperar los programas de música instrumental en las escuelas públicas después de que muchos se perdieran por cortes presupuestales. Al principio, las divas que actuaban eran de la talla de Aretha Franklin, Tina Turner y Maria Carey, voces icónicas aunque no te interesara mucho la música.

En la última entrega de esta serie, Miley Cyrus estuvo en los titulares.

Miley Cyrus. Diva.

No, no creo estar exagerando.

Las opiniones recogidas en este comentario  pertenecen exclusivamente a LZ Granderson.

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