TÚ ERES LA OPORTUNIDAD QUE ESTABAS ESPERANDO

LUIS ROMERO

Miami, 20 de septiembre 2013. LA DEFINICIÓN QUE TENEMOS HOY DE LA PALABRA OPORTUNIDAD ES CONSIDERABLEMENTE DIFERENTE A SU ORIGEN ETIMOLÓGICO. En particular, la definición actual carece de la profundidad existencial de su versión original.

Por: Luis E Romero / Miami

En sus inicios, la palabra oportunidad tenía una connotación profundamente existencial y trascendental, y, sobre todo, se refería a lo que ocurre adentro de una persona, no lo que ocurre afuera. Antes de revelar su origen etimológico, repasemos su significado actual.

Oportunidad

Según el diccionario de la Real Academia Española, oportunidad tiene dos significados:

“1) Sazón, coyuntura, conveniencia de tiempo y de lugar; 2) Sección de un comercio en la que se ofrecen artículos a un precio más bajo del que normalmente tienen”. Estas definiciones determinan el uso contemporáneo de la palabra oportu- nidad tanto en lo coloquial como literario.

Podríamos afirmar, además, que las oportunidades son circunstancias externas que podemos usar a nuestro favor sólo si somos capaces de reconocerlas y tenemos la preparación necesaria para aprovecharlas. Tal afirmación está estrechamente alineada con la declaración de Seneca de que “La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad”. Sin embargo, el origen etimológico de la palabra en cuestión va mucho más allá.

Origen etimológico

La palabra oportunidad proviene del término en Latín opportunitas, el cual se compone de otros dos términos: op, que significa “antes o anterior”, y portus, que significa “puerto”. Esta palabra surgió en el mundo de la navegación a vela para indicar el estado de un buque en los momentos previos a atracar en puerto. Un barco se encontraba en un estado de opportunitas cuando su capitán ya había divisado el puerto de destino. En otras palabras, la oportunidad de la nave para llegar a su destino no tenía nada que ver con los vientos y las olas que influían que su dirección. La oportunidad de la nave era su propio capitán.

Más tarde, cuando la palabra opportunitas se asimiló en el lenguaje cotidiano, su significado evolucionó para indicar el es- tado de una persona que sabía lo que quería. Una persona se encontraba en estado de opportunitas cuando tenía una misión trascendente, una visión clara, y la voluntad para hacerlas realidad. En resumen, la oportunidad era la persona misma, no las circunstancias que la rodeaban.

Si rescatamos el origen etimológico de la palabra oportunidad, podemos reafirmarnos en formas que nos hacen más inteligentes, más fuertes, y capaces de hacer realidad nuestros sueños. De hecho, el origen etimológico de la palabra oportunidad nos ayuda a darnos cuenta de que nuestra mejor oportunidad de tener éxito es transformarnos a nosotros mismos en nuestra mejor oportunidad. Para ello, es necesario que decidamos quiénes queremos ser y adónde vamos.

Por último, pero no menos importante, es crucial tener en cuenta que «convertirnos en nuestra mejor oportunidad» no es una invitación a ser ensimismado, egocéntrico y antisocial. Por el contrario, es una invitación a darnos cuenta de que, si no sabemos quiénes queremos ser y adónde vamos, nadie nos será de mucha ayuda y no seremos de mucha ayuda para nadie.

Speaker, Coach & Author. Más info  Luis Romero.com

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